‘En el punto de mira’ viaja hasta Barcelona para acompañar a la unidad del Seprona, de la Guardia Civil, en el registro de un taller. Ya lo visitaron hace 10 meses y el dueño todavía no ha regularizado su situación. Lo primero que llama la atención es una gran mancha de aceite de motor, una de las sustancias más contaminantes del planeta. Además, no tiene licencia de apertura, no recicla y tienen a trabajadores sin contrato. El dueño nos da la clave de que haya tantos talleres ilegales: él cobra 60 euros por cambiar el aceite y el filtro, mientras que en un taller legal el precio sería de 230 euros.